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Si la decisión sobre el rumo que tomará un país la tuvieran que tomar un joven que acaba de cumplir la mayoría de edad o un hombre de edad avanzada, ¿por quién se inclinaría nuestro favoritismo? Tal vez, y me incluyo en la decisión, la mayoría diría que la opción más viable estaría en manos de la persona que más experiencia tiene; en este caso el hombre de edad avanzada. Solemos pensar que la edad va siempre acompañada con la capacidad de tomar buenas decisiones y ciertamente no hay relación cien por ciento comprobable entre ambos.

En un gobierno que se rige por un sistema democrático, es decir, “un gobierno del pueblo y para el pueblo” la opinión de todos los individuos que integran esa sociedad tiene igual validez. No se hace en él, excepciones por sexo, religión, nivel socioeconómico o educativo, o de cualquier otra índole. Por el contrario, en una democracia las diferencias son necesarias y hasta celebradas pues, es a partir de los contrastes entre los individuos que componen una sociedad que se pueden generar cambios que garanticen una mayor equidad entre la población.

Img Los jóvenes serían clave en la siguiente elección en México, pero varios dicen no sentirse representados

Los jóvenes, tal como sucedió en el ejercicio anterior, solían pensar que la de democracia iniciaba y terminaba en una elección, además de que ésta era tarea exclusiva de los más viejos. Un error que afortunadamente al paso de la actualidad se ha comenzado a enmendar dado que, aunque existe un camino largo por recorren para que los liderazgos juveniles se involucren más en temas políticos, ya han iniciado por movilizarse en los temas sociales de la comunidad, lo que representa un gran paso.

En lo que respecta a nuestro país, la cantidad de jóvenes que salen a votar durante los procesos electorales va en aumento y son cada vez más las personas que se suman a ejercer el derecho que les otorga la Constitución. Es innegable que esta población representa también la muestra de habitantes más amplia, siendo México catalogado como un país “joven” por la media en la edad de sus habitantes. Es imperativo no sólo para la política sino para la vida en lo general que los jóvenes se involucren directa o indirectamente en las problemáticas o temas que se presentan en su comunidad.

La visión de la juventud en materia política no sólo aporta a los cambios estructurales y legales necesarios para abrir paso al progreso, sino que, es a partir de ellos que se crean nuevos ambientes y visiones de como se debe y debería llevar la gobernanza en nuestro país. Sin una visión fresca, no se podría dar un nuevo rumbo a nuestras formas de vida; es necesario traer mentes que aporten ideas frescas, generadoras de cambio.

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En un análisis presentado por el Instituto Nacional Electoral dadas las elecciones del año 2018, se obtuvieron datos relevantes respecto de la participación de la juventud en el proceso:

  • La participación de jóvenes de 18 años sólo fue del 65 %, un número por debajo de la participación esperada.
  • Por debajo de esa cifra, apenas el 55 % de los adultos entre 19 y 34 años participaron en la elección.
  • Tan sólo el 19 % de los personajes que contendieron por un puesto de elección popular, eran menores de 30 años.
  • Sólo el 5 % de los contendientes ganaron la elección.
  • Del total de la lista nominal el 29 % corresponde a jóvenes en edad de votar y/o ser votados.
  • Contemplando los datos anteriores cabe destacar que la media de personas que ejercieron su derecho al voto corresponde al 50 % del padrón electoral.

A partir de las cifras se puede inferir que los jóvenes no creen en el proceso democrático de su país y que por ende no se involucran en la toma de decisiones ejercida a través de su voto; es decir, su participación puede ser baja dado su escepticismo por las elecciones, iniciado tal vez por la falta de atención del sistema político hacia un sector poblacional tan importante.

En lo personal, y más allá de pensar que la juventud no cree en las elecciones, considero que la negación de la juventud a participar en la toma de decisiones activa y/o en la democracia del país, nace de la falta de confianza en la estructura y el sistema político cómo tal. Como parte de este grupo puedo decir que existe un hartazgo generalizado y un rechazo constante hacia aquellos que ejercen la política como parte de sus labores.

Por largos periodos de tiempo se ha manchado la imagen de la democracia como un entorno en el que abunda a corrupción, los malos manejos, la falta de profesionalismo y la ética en todos sus sentidos. Esto, ha traído consigo la inconformidad de los jóvenes que lejos de acercarse al problema para solucionarlo, han decidido alejarse de él. Afortunadamente, justo como se mencionó anteriormente, han decidido en lo general, manifestarse a través de movimientos sociales que, en el largo plazo, se convertirán en decisiones sobre el rumbo de nuestra comunidad.

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Será decisivo el voto de los jóvenes en estas elecciones: INE